EL ESCRITOR COLOMBIANO Y LA RESPONSABILIDAD DE SU MENSAJE A TRAVÉS DE LAS LETRAS
Escribir en Colombia es una tarea tan ardua que son pocos los que toman ese riesgo eminente de dar a conocer su pensamiento, ya que la literatura es un privilegio y no un oficio, donde el momento de inspiración llega en cualquier momento llevando al escritor a brillar con luz propia, donde las oportunidades de llevar al lector ese espacio de esparcimiento es de un solo instante, la burocracia publica y privada lleva a la literatura a ser un producto lucrativo donde se debe pagar por obtener ese acceso al conocimiento.
El escritor es victima y es el responsable de mantener un sistema de relaciones con la misma sociedad que le cohíbe de ser libre para cumplir su misión. Condiciones históricas han determinado que el escritor colombiano sea asemejado como lírico, donde su esfuerzo particular sea relacionado con condiciones psicológicas que reflejen su estado de ánimo.
Aun así el escritor en la sociedad esta dividido en dos grupos , aquellos que se acogen aceptando la sociedad donde se realizan y aquellos que se dedican a criticar degradando el lugar que los impulsa a escribir, esto clasifica los escritores dándonos como resultado poetas, novelistas y escritores críticos, estos usan un lenguaje directo persiguiendo fines concretos.
Para llegar a descubrir la clase de relación que existe entre el escritor colombiano y la sociedad que le acoge es vital conocer la misma sociedad donde se desenvuelve, por ello desde todos los puntos de vista analizados, nuestra sociedad es una sociedad asocial donde los diferentes grupos económicos, la variedad de estratos, y la variedad de grupos sociales, hacen que el escritor colombiano no se comprometa con la realidad que le rodea, esto lo conduce a producir literaturas de poca calidad como critica conformista y rosa que carecen de mucho valor, otros se dedican a pintar una realidad pintoresca y exótica de algunos pueblos y provincias .
La sociedad colombiana no recibe a nuestros escritores con el mismo fervor que otras naciones acogen a sus escritores que plasman la propia realidad del diario vivir.
Reprimiendo su liberta y pensamiento que aunque hipotética y provisional es su esencia vital para escribir, esto le provee de obstáculos que se presentan para la libre emisión de sus pensamientos y opiniones por ello el escritor carece hoy en día de toda libertad para expresar sus ideas y pensamientos a través de las letras llevándolo a sentirse a amordazado por sus propios lectores El derecho a decir, escribir y publicar lo que se piensa, dentro de parámetros generalmente aceptados por una sociedad que goza de elementales derechos, es algo que damos por sentado. Pero no es tan así de simple. Los problemas que se derivan de la negativa a ejercer tal derecho parecieran que se trata de algo relativamente moderno, o que sucede a muchos kilómetros de distancia de nuestras realidades.
Pero, ¿de dónde proviene la intolerancia? ¿Quién la promueve? ¿Con qué fines? Resulta obvio, pero hay que decirlo una vez más: los poderosos, los que detentan los diferentes poderes y no se sienten bien o les molesta la opinión de los demás, los que piensan diferente a ellos. Los intelectuales en general, los artistas en particular y los escritores (de historias y los periodistas), concretamente, son los blancos favoritos de los intolerantes, sean de la naturaleza que sean. Fueron los intelectuales los que se dieron cuenta que la responsabilidad consistía en formular críticas a las instituciones sociales existentes como medio de promover la libertad humana. Esta tiene que ver, fundamentalmente, con la libertad de pensamiento. Si no se es capaz de pensar, en o con libertad, tampoco podrá expresarse con libertad.
Estas formas de libertad como tantas otras, son valores universales e intemporales. Por lo tanto, la libertad de expresión consiste en la capacidad de criticar, entendiéndose la crítica como un análisis profundo y objetivo, del sistema social y todos sus subsistemas, como el educativo, el cultural, el económico, etc. Si no se ejercieran estas libertades, no sería posible el progreso, obviamente que no es correcto creer que la problemática del ejercicio de los derechos, como el de la libertad de expresión, es un derecho que se ejerciera de forma aislada. Los derechos forman parte de todo un sistema, del tejido social. Es por ello que en los países de más desarrollo, en la actualidad, el respeto y su ejercicio sea más evidente. Pero también es cierto que su negación se lleva a cabo de manera más sofisticada. La negativa por parte de los grupos que apuntábamos arriba es más dura y descarada en los países pobres.
La pobreza y la ignorancia son los problemas más antidemocráticos que se pueda uno imaginar. Son los elementos fundamentales de la esclavitud moderna, es por ello que en los países pobres y mayoritariamente ignorantes generalmente no sea respetada la libertad de pensamiento y expresión.
Tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados el escritor se ve sometido a diferentes presiones para el ejercicio de su profesión.Es entonces donde hace su aparición la responsabilidad ante la palabra. Porque con la palabra se puede crear y modificar la opinión. Es este el eje central de la libertad de expresión: la creación de opinión. El público es el terreno a disputar por los que manejan la palabra, en lucha con los que la manipulan, ya sea en forma sonora o visual. Por la capacidad para imaginar en libertad y de la capacidad de manejar la palabra con responsabilidad, es que el escritor siempre será terreno en disputa y si no se logra doblegar, será sospechoso y puede resultar hasta peligroso. El escritor tiene en su medio muchas limitaciones que no le permiten dar a conocer su trabajo como es la falta de cultura de los ciudadanos del común para que logren sentir ese deseo mágico por las lecturas, por los escritos que le dan la manera de sobrevir pero que por ser escasa esa cultura de llevar un libro a casa para instruirse es lo que hace que el escritor se encasille en las mismas letras y estilo de siempre.
Como reflexión debemos valorar los escritos de nuestros literatos colombianos que se esfuerzan por contarnos esa historia que yace dormida y dispuesta a despertar para que sea conocida por nosotros los ciudadanos del común que poco gustamos de la lectura.
“El escritor Colombiano su talento y oportunidades a través de las letras”
La novela Colombiana debe ser analizada de una manera crítica, donde se detalle al autor de una manera profunda y constructiva, donde se analice su evolución literaria que ha estado marcada desde la independencia.
Un análisis critico es lo que el lector debe hacer a las nuevas tendencias literarias, a los nuevos fenómenos, ya que Colombia es un país muy regionalista que solo le permite a sus imprentas nacionales y departamentales publicar los trabajos de algunos escritores privilegiados.
No solo como nuestro mejor escritores tenemos a Grabiel García Márquez, en el país hay muchos, quizás el mas figurativo, Colombia tiene antecedentes de critica ya que en su historia es pionera en publicaciones literarias.
Muchos extranjeros se dedican a analizar e indagar sobre la historia literaria de Colombia pues somos favorecidos ya que tenemos mil historias para contar, fabulas y narraciones de nuestros abuelos que son llevadas a ese mundo mágico de las letras que pasan de generación en generación contando las vivencias del colombiano del común, ese campesino que al terminar la jornada laboral de la tierra se dedicaba a narrar sus anécdotas, sus vivencias convirtiéndose estas historias en literatura pura.
Mas aun así estamos invadidos de ese vació literario en Latinoamérica, donde salen al mercado infinidad de libros que obtienen su momento siendo boom .
Donde el mundo lleno de leyendas imaginarias satisface a esos lectores deseosos de historias, naciendo así la novela colectiva compuesta por una decena de obras que responde a todos los gustos de los lectores.
En la historia tenemos los años 60 donde lo rural y lo urbano hace presencia la literatura de la selva, escritores colombianos como Eustasio Rivera , Rómulo Gallegos, Miguel Ángel Asturias, Ricardo Guiraldes, Horacio Quiroga y muchos mas, que dieron a conocer esa selva desconocida por muchos. No podemos olvidar la novela romántica escrita por Jorge Isaac, donde el amor y el idealismo se percibe en todo el texto, su obra la más rica en detalles.
Muchos escritores dieron a conocer su estilo propio, algunos detallaban minuciosamente la descripción de espacios que hacían imaginar esos lugares únicos, otros lograron explotar la sintaxis sin perder el ritmo de la prosa que los caracterizaba, muchos se dirigieron a la intelectualidad moderna y bohemia pues ellos también teñían sus seguidores que abundan en las grandes capitales.
La literatura sea en Latinoamérica o en el lugar que sea, siempre será el reflejo de la sensibilidad que pueda tener quien la escribe, ella es la oportunidad que tiene el pueblo, el mismo ser humano de contar su historia de una manera irreal, hay infinidad de escritores, pero pocos capases de escribir con un análisis propio y criticó.
Quizás algunos escriben por escribir, por un pasatiempo, otros por pasión por que las letras y sus libros son su mayor creación.
En Colombia carecemos de esa cultura literaria, si leemos en el año un libro es demasiado, las instituciones educativas no implementan en sus educandos ese gusto por leer, en la secundaria los alumnos son presionados a leer literatura tradicional obras que a través de la historia han figurado únicas y esenciales para la materia, y como la tecnología avanza, hoy en día es muy fácil conseguir resúmenes, videos que permiten al lector o estudiante de una manera mas rápida y adentrarse en ese paseo de la lectura
No podemos dejar aun lado quizás en el olvido el modernismo, la revolución de fines de siglo, donde el castellano también evoluciono, donde la prosa hizo su presencia, y donde el verso estuvo reflejado por Darío, Herrera y Reissing.
Las nuevas generaciones de novelistas latinoamericanos tienen la obligación y la nesecidad de buscar instrumentos literarios que los conduzcan aun publico entusiasta, donde algunos de sus trabajos sean incluidos en el boom literario del momento, ya que hoy en día son pocos los grupos de jóvenes y adultos que encuentran ese gusto por la literatura.
Quizás cien años de soledad se ha una de las pocas obras que le den la vuelta al mundo, donde con ella se nos reconozca esa capacidad de relato, de historia mágica.
Finalmente la vida del escritor en Colombia es tan poco valorada que entorno a este oficio se han creado muchos interrogantes, quizás la poca aceptación de los trabajos literarios hacen que el mercado no promueva variedad y demanda en la compra de obras, nuestros escritores carecen de ese conocimiento documental, muchos argumentan temas sacados de la misma condición de empíricos; otros decaen en el deseo y la luchar por a través de las letras querer posicionarse en un reconocimiento y una entrada económica ya que sus pagos son muy por debajo de lo que deberían obtener dignamente.
El gobierno debería subsidiar ese esfuerzo, debería aportar a la cultura y al crecimiento humano a través de las letras, nuestros dirigentes tanto nacionales como locales deberían crear políticas de apoyo al escritor, donde se le otorgue esa facilidad de créditos para impulsar sus obras.
Los empresarios deben patrocinar así como se patrocinan otros campos de cultura como son el teatro y la música, a los escritores que luchan en su mayoría por dar conocer sus obras y mueren en el intento por sobrevivir a punta de sus letras.
Solo queda para finalizar que como comunicadores, esta en nuestras manos crear esa cultura literaria, apreciar y dar a conocer a nuestros escritores, leer siempre un buen libro escrito por los nuestros, llevar el trabajo de estos a los grupos sociales mas vulnerables que por su propia condición no tienen esa oportunidad de tener una buena obra literaria.
Debemos difundir en escuelas e instituciones campañas donde se done un libro, pero que sea un libro escrito por los nuestros, por un escritor colombiano, para apoyar , el talento de nuestros escritores que nos representan y nos dan a conocer sin fronteras a través de las letra.
Por ello se debe promover ese gusto por la literatura masiva ya que es la oportunidad de que muchos de nuestros literatos llevar sus obras a un publico critico y capaz de impulsar su labor.
ZULLY PUENTES
ESTUDIANTE DE COMUNICACION SOCIAL UFPS. OCAÑA.